Luvina Núm. 76
¿Amor?
Carmen Berenguer; Ao Temsula; Alessio Brandolini; Andrea Reed; Mario Heredia; Juan Carlos Chirinos
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Formatos
| Formato | ISBN | Recordreference | DOI | Año |
|---|---|---|---|---|
| E-book · ed. 1 | — | SIMEHEBOOK228JF6013E709DJF5D5G | — | 2014 |
Sobre esta obra
Platón, a través de una voz sagrada —la de la sacerdotisa de Mantinea— hace al amor hijo de la carencia, por lo que de naturaleza ávida tiene, de ansia, de destrucción. El amor es un proceso del alma humana —tormento divino— en el que el padecer es alimento. Pues la percepción del semejante es secreta, ocurre en la interioridad, en ese adentro que es nuestro espacio. Muy pronto en el amor «lo otro» se transforma en lo uno. El amor equivale a un despertar poético, en tanto que es cuerpo, resistencia, continuidad. El amor todo lo puede —dice San Pablo.
El acto poético es de esencia erótica —como lo señala Frazer— y constituye la raíz de la metáfora radical, en tanto que no compara sino funde los términos. En el amor y en la poesía brota un ritmo que es la reiteración de un impulso que no puede detenerse, una respiración del cuerpo, de las palabras que vienen de un anhelo en su relación con el afuera pero desde su recinto íntimo.
En el principio las cosas eran una y diferentes, reinaba la multiplicidad sumergida en la unidad, había concordia porque nada ni nadie era más ni era menos. Ese Paraíso derruido habrían de pagarlo las cosas y las emociones humanas, que surgen dentro de la injusticia de ser, según define Anaximandro «la diferencia». En cualquier caso, el ser humano se encuentra frente a lo desconocido, lo extraño, lo extranjero. Y mediante el acto amoroso une lo distinto. Las oposiciones de realidad e irrealidad, de verdad y mentira, de deleite y decepción, aparecerán y reaparecerán a lo largo de la literatura de sueño erótico.
Luvina proporciona al lector un número donde se muestra el amor en sus distintas posibilidades, desde la emoción que surge del aguzamiento extremo de las sensaciones interiores, llevando sin duda a crear un espacio real que excede los límites del cuerpo y la psique y donde el amado instala en el otro un mundo antes desconocido como un advenimiento extraordinario, hasta la destrucción de los signos creados por el enamoramiento —el cese del sueño— invadido por pasiones fuera de control como los celos, la posesión, el deseo, el odio. O la euforia del amor, llevada a tal exaltación que no sólo traspasa los límites del otro, sino que lo invade y destruye. Y descoyunta su sentido en el espectro de seres y cosas del mundo. Los lectores, entonces, podrán ser testigos de las metamorfosis del amor y de la resignificación de los signos amorosos.