Ediciones Uniandes
Historia de la Universidad de los Andes. (Colección de lujo de cuatro tomos en empaque de...
Historia de la Universidad de los Andes. (Colección de lujo de cuatro tomos en empaque de alto impacto)
Gustavo Bell Lemus; Patricia Pinzón de Lewin; Lorenzo Morales Regueros y David Rojas Roa.
Ediciones Uniandes ·Colombia ·2008
Impreso ISBN 9789586953726
Licencia de minería de texto y datos
Esta publicación no tiene una declaración de licencia TDM (minería de texto y datos) registrada. La editorial titular puede declararla desde su cuenta en SIMEH; quedará publicada aquí con fecha y hora certificadas.
Formatos
| Formato | ISBN | Recordreference | DOI | Año |
|---|---|---|---|---|
| Impreso | 9789586953726 | SIMEHPRINTMXG0XRQH5FPOD3166BVD | — | 2008 |
Sobre esta obra
Tomo IInicios 1948 - 1977Inicios 1948 - 1977Fundar una universidad en medio del vórtice violento que asolaba a Colombia en 1948, lejos de ser la aventura romántica de un puñado de idealistas, como algunos pudieron considerarla en su momento, fue una decisión sabia y responsable que apuntaba a incidir en las causas profundas de los principales problemas que aquejaban a la nación, desde el mejor instrumento que han tenido las sociedades en el tortuoso sendero de la civilización: el conocimiento.Los hechos trágicos que ocurrieron a finales de 1987 sirvieron de campanazo de alerta a la Universidad de los Andes en el sentido de que debía replantear su proyección al país. Era evidente que, empecinarse en estar a prudente distancia del acontecer nacional, terminaba siendo una forma de eludir un mayor compromiso con la sociedad a la que decía servir a través de sus egresados En la mañana soleada del 15 de marzo de 1986, el profesor Mario Latorre Rueda dirigió unas breves palabras a un nutrido grupo de graduandos, que aguardaban ansiosos la entrega formal de los respectivos diplomas que los acreditaban como nuevos profesionales.Con su garbosa y enjuta figura, que muchos confundían con la del propio Albert Einstein, don Mario habló cargado de nostalgias de su largo peregrinaje, como estudiante, como profesor, en distintas y muy variadas universidades, hasta llegar con sus huesos a la Universidad de los Andes. Desde la invención de la escritura, y aún mucho más, desde la invención de la imprenta de caracteres móviles, el documento escrito pasó a convertirse en la principal fuente para el estudio de la historia de los hombres y las instituciones. Quizás más que en ningún otro objeto material, hasta la aparición de los medios electromagnéticos, en él quedan registrados para la posteridad los hechos y los pensamientos de los hombres, que luego constituyen el objeto de estudio e interpretación de los historiadoresTomo IIConsolidación 1978 - 2008Consolidación 1978 - 2008Los hechos trágicos que ocurrieron a finales de 1987 sirvieron de campanazo de alerta a la Universidad de los Andes en el sentido de que debía replantear su proyección al país. Era evidente que, empecinarse en estar a prudente distancia del acontecer nacional, terminaba siendo una forma de eludir un mayor compromiso con la sociedad a la que decía servir a través de sus egresados En la mañana soleada del 15 de marzo de 1986, el profesor Mario Latorre Rueda dirigió unas breves palabras a un nutrido grupo de graduandos, que aguardaban ansiosos la entrega formal de los respectivos diplomas que los acreditaban como nuevos profesionales.Con su garbosa y enjuta figura, que muchos confundían con la del propio Albert Einstein, don Mario habló cargado de nostalgias de su largo peregrinaje, como estudiante, como profesor, en distintas y muy variadas universidades, hasta llegar con sus huesos a la Universidad de los Andes. Desde la invención de la escritura, y aún mucho más, desde la invención de la imprenta de caracteres móviles, el documento escrito pasó a convertirse en la principal fuente para el estudio de la historia de los hombres y las instituciones. Quizás más que en ningún otro objeto material, hasta la aparición de los medios electromagnéticos, en él quedan registrados para la posteridad los hechos y los pensamientos de los hombres, que luego constituyen el objeto de estudio e interpretación de los historiadoresTomo IIIPaisaje humanoPaisaje humanoEn la mañana soleada del 15 de marzo de 1986, el profesor Mario Latorre Rueda dirigió unas breves palabras a un nutrido grupo de graduandos, que aguardaban ansiosos la entrega formal de los respectivos diplomas que los acreditaban como nuevos profesionales.Con su garbosa y enjuta figura, que muchos confundían con la del propio Albert Einstein, don Mario habló cargado de nostalgias de su largo peregrinaje, como estudiante, como profesor, en distintas y muy variadas universidades, hasta llegar con sus huesos a la Universidad de los Andes. Desde la invención de la escritura, y aún mucho más, desde la invención de la imprenta de caracteres móviles, el documento escrito pasó a convertirse en la principal fuente para el estudio de la historia de los hombres y las instituciones. Quizás más que en ningún otro objeto material, hasta la aparición de los medios electromagnéticos, en él quedan registrados para la posteridad los hechos y los pensamientos de los hombres, que luego constituyen el objeto de estudio e interpretación de los historiadoresCon su garbosa y enjuta figura, que muchos confundían con la del propio Albert Einstein, don Mario habló cargado de nostalgias de su largo peregrinaje, como estudiante, como profesor, en distintas y muy variadas universidades, hasta llegar con sus huesos a la Universidad de los Andes. Desde la invención de la escritura, y aún mucho más, desde la invención de la imprenta de caracteres móviles, el documento escrito pasó a convertirse en la principal fuente para el estudio de la historia de los hombres y las instituciones. Quizás más que en ningún otro objeto material, hasta la aparición de los medios electromagnéticos, en él quedan registrados para la posteridad los hechos y los pensamientos de los hombres, que luego constituyen el objeto de estudio e interpretación de los historiadoresTomo IV Documento y testimonioDocumento y testimonioDesde la invención de la escritura, y aún mucho más, desde la invención de la imprenta de caracteres móviles, el documento escrito pasó a convertirse en la principal fuente para el estudio de la historia de los hombres y las instituciones. Quizás más que en ningún otro objeto material, hasta la aparición de los medios electromagnéticos, en él quedan registrados para la posteridad los hechos y los pensamientos de los hombres, que luego constituyen el objeto de estudio e interpretación de los historiadoresNota: Los cuatro tomos están protegidos en un estuche de cartón; contiene imágenes y fotografías a todo color. Impreso en papel esmaltado.