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Verde: el color de la catástrofe

Claudia Salamanca

Editorial Pontificia Universidad Javeriana ·Colombia ·2017
Impreso ISBN 9789587810523

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FormatoISBNRecordreferenceDOIAño
Impreso 9789587810523 SIMEHPRINT60KKFPSK19BGDMRASNLB 2017

Sobre esta obra


Este libro es sobre la catástrofe. Aqur la catástrofe no está fuera de nosotros, sino en nuestra mirada. Ella es un acontecimiento, hija de su tiempo, pero a la vez no tiene principio ni fin. Si existe un origen, un punto que pueda señalar como el momento cero en el que la catástrofe empezó a convertirse en mi obsesión, podrla decir que todo inició cuando me di cuenta de que él me miraba.  
Entre el ayer y el hoy de la catástrofe, caminamos por encima de sus ruinas. Nunca vivimos el presente de la catástrofe; su presente significa estar de cara con la muerte y, de pronto, salir "milagrosamente ileso". Sin embargo, quisiera presentar una especulación en torno a ese ahora de la catástrofe. 
Las imágenes del terremoto de Popayán no son imágenes del terremoto, sino de la destrucción que este produjo. Podríamos decir que las imágenes tras un desastre son el futuro de la catástrofe, pero fuera de ella. Lo que la catástrofe nos dejó. Ella no tiene pasado. No existe un momento antes de la catástrofe. Cualquier momento es su pasado. Aquel instante en el que los feligreses esperaban el comienzo de la eucaristía al interior de la catedral, debajo de su gran bóveda, era su presente, y les fue arrebatado para convertirse en el pasado de la catástrofe. Ninguno de esos noventa feligreses esperaba morir aplastado por la cúpula de la catedral. Ellos no salieron milagrosamente ilesos. Entonces, ¿cuál es el presente de la catástrofe?  Ese ahora de la catástrofe habita en nuestra mirada del mundo. Para que esta afirmación se sostenga tengo que preguntar primero por la definición de catástrofe. Las imágenes que aquí muestro efectivamente corresponden con las ruinas de desastres. La perversa distinción entre desastres naturales y desastres producidos por el hombre nos separa del mundo, como quien separa el objeto y el que mira o el ojo de la luz. La catástrofe es el evento que señala incisivamente que somos un ser con el mundo y con el otro. Sin embargo, no desde un ser activo con su labor o sujeto productor de significado, sino un ser que es rebasado por el tiempo, por el acontecer. Allí no somos más que ser; una interrupción. 
Vivimos en un tiempo en el que ese pasado de la catástrofe pareciera manifestarse a cada instante. Nuestro presente está capturado por el miedo. Cada momento se presenta como el penúltimo antes del gran evento: el ataque terrorista, el robo, la caída del avión, la bomba, el ladrón, etc. El miedo ha cap-turado al tiempo y también a la catástrofe. La catástrofe está capturada en una imagen que anticipa el horror. La imagen del horror en nuestro tiempo no es aquella que documenta la ruina, sino la que señala que la catástrofe ha de venir. Esto parece imposible. No es la imagen remanente o la imagen residual que persiste después de que el estímulo ha cesado en el ojo. Al contrario, es una imagen que se anticipa a la mirada y con ello al tiempo de la catástrofe. 

Editorial

Editorial Pontificia Universidad Javeriana · Colombia

Año de publicación

2017