Ediciones USTA
Danilo Cruz Vélez: Martin Heidegger y el problema de la técnica
Danilo Cruz Vélez: Martin Heidegger y el problema de la técnica
Manuel Leonardo Prada
Ediciones USTA ·Colombia ·2012
Impreso ISBN 9789586317504
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Formatos
| Formato | ISBN | Recordreference | DOI | Año |
|---|---|---|---|---|
| Impreso | 9789586317504 | SIMEHPRINTQAY0BBUA2T9UXA4F9LT8 | — | 2012 |
Sobre esta obra
Danilo Cruz Vélez: Martin Heidegger y el problema de la técnica está compuesto por dos partes principales: por un lado, la exposición del pensamiento de Cruz Vélez acerca de la metafísica de la subjetividad y del mundo o época de la técnica; por el otro, la exposición las propuestas de dicho filósofo ante el mundo de la técnica hay un contraste enorme entre el Medioevo y la modernidad, pues en la primera época la gente giraba en torno a la idea de que Dios creó al mundo, motivo por el cual había que cuidarlo con suma reverencia. Así, por ejemplo, en la Edad Media se prohibían los experimentos alquímicos o investigar el cuerpo del ser humano, pues ya que la biblia dice que somos tierra, debemos volver a ella, debemos ser enterrados. La modernidad por su parte, al poner al hombre en el centro del universo como fundamento constituyente de todo lo que hay y al desechar todo vestigio de religión tradicional mediante la Reforma Protestante, el Renacimiento y posteriormente la Ilustración, se deshizo de paso de ese respeto sagrado tanto por la vida humana como no humana.
Así, por ejemplo, el renacentista Leonardo da Vinci no tuvo reparos en abrir cuerpos humanos para estudiar anatomía, ni los científicos que lo sucedieron tuvieron reparos en abrir ranas para experimentar. De hecho, había cierta satisfacción en hacerlo, pues con ello se mostraba la protesta y liberación de los prejuicios medievales. Este mundo ya no pertenecía a Dios, sino al hombre occidental.
Así, por ejemplo, el renacentista Leonardo da Vinci no tuvo reparos en abrir cuerpos humanos para estudiar anatomía, ni los científicos que lo sucedieron tuvieron reparos en abrir ranas para experimentar. De hecho, había cierta satisfacción en hacerlo, pues con ello se mostraba la protesta y liberación de los prejuicios medievales. Este mundo ya no pertenecía a Dios, sino al hombre occidental.