Universidad de Caldas
Recordando a Bosé
Recordando a Bosé
Orlando Mejía Rivera
Universidad de Caldas ·Colombia ·2017
Impreso ISBN 9789587591835
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Formatos
| Formato | ISBN | Recordreference | DOI | Año |
|---|---|---|---|---|
| Impreso | 9789587591835 | SIMEHPRINTEWWMM7P7KUD41CU55NQZ | — | 2017 |
Sobre esta obra
La novela Recordando a Bosé, de Orlando Mejía, es fiel exponente de la capacidad narrativa de los escritores colombianos contemporáneos que no necesitan adoptar historias complejas, grandes temáticas, ni proyectos avasallantes para realizar obras dignas de méritos literarios. Con una novela sencilla y cuya temática no parece ser pretenciosa, pero que reviste gran profundidad, Mejía logra captar la atención de sus lectores y entrega un exponente narrativo ameno, fluido, entretenido y lo suficientemente bien logrado como para generar reflexiones sobre el sujeto, la locura, la guerra, la violencia, el amor, el fracaso, la literatura y el sentido de la vida.
Uno de los grandes aportes de la novela estriba en otro de los aspectos autobiográficos de la misma: esta se sitúa en Manizales de la época y recorre sus calles más representativas, los lugares que evocan una ciudad mediana pero central para el país. La Universidad de Caldas, la librería de Leo (Atalaya), San Carlos, la avenida Paralela, la 23, el Cable, el parque de los Novios, San Jorge, el bar Kien, Timbalero y La Bohemia; el teatro Manizales, el teatro Fundadores, el Cid, el Cumanday, la Pichinga, la Castellana; la vía Manizales-Armenia, la falda de Palermo para subir al Cable, Palogrande, Chipre y la parva de La Victoria, entre otros, se vuelven escenarios vívidos de la narración y hacen un homenaje a la ciudad de Manizales, que es retratada de manera fiel en la novela. Melisa Restrepo MolinaBoletín Cultural y Bibliográfico, Vol XLIX, Número 87, 2015.
Uno de los grandes aportes de la novela estriba en otro de los aspectos autobiográficos de la misma: esta se sitúa en Manizales de la época y recorre sus calles más representativas, los lugares que evocan una ciudad mediana pero central para el país. La Universidad de Caldas, la librería de Leo (Atalaya), San Carlos, la avenida Paralela, la 23, el Cable, el parque de los Novios, San Jorge, el bar Kien, Timbalero y La Bohemia; el teatro Manizales, el teatro Fundadores, el Cid, el Cumanday, la Pichinga, la Castellana; la vía Manizales-Armenia, la falda de Palermo para subir al Cable, Palogrande, Chipre y la parva de La Victoria, entre otros, se vuelven escenarios vívidos de la narración y hacen un homenaje a la ciudad de Manizales, que es retratada de manera fiel en la novela. Melisa Restrepo MolinaBoletín Cultural y Bibliográfico, Vol XLIX, Número 87, 2015.