Desde el Jardín de Freud
Nº 22
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Formatos
| Formato | ISBN | Recordreference | DOI | Año |
|---|---|---|---|---|
| Impreso · ed. 1 | 9780016573986 | SIMEHPRINT22A16E56C04IF32AJ75B | — | 2026 |
Sobre esta obra
Si los objetos de los que nos hemos rodeado para hacer más llevadera la existencia ahogan al punto de ser estos los que nos gobiernan ahora y los que fijan su derrotero de posibilidades y límites, ¿puede el psicoanálisis alumbrar con su linterna para alertar si de esa manera se podría estar botando al niño con el agua de la bañera? Pero, para no descuidar la insuficiencia que encierra la mera denuncia, queremos llevar esta consulta a tal punto que sea necesario preguntar a los psicoanalistas si tienen algo que proponer. Cuando Lacan enfrentó el pedido de los estudiantes de los convulsionados años 60, que solicitaban esclarecimientos para apuntalar mejor su espontánea oposición al régimen político y económico, este les respondió con la escritura de los cuatro discursos que hacen lazo social y les aseguró que dichas estructuras podían bajar a las calles. Ello resultaba indigerible ante la premura del tiempo. Hoy, cuando los psicoanalistas han examinado de mil maneras el discurso psicoanalítico, cuando han advertido su relación con el discurso del amo, y cuando han podido constatar repetidamente en la clínica los estragos del discurso capitalista, estragos que recaen en el deseo y la castración, en el síntoma y en el goce, en el vínculo social y en la otredad, ¿puede decirse lo que el discurso del analista podría aportar a la apertura de rutas del vínculo social sin desmedro de los riesgos que lo humano impone?