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Portada de Cartago: la ciudad de los confines del Valle

Cartago: la ciudad de los confines del Valle

Francisco Uriel Zuluaga Ramírez

Universidad del Valle ·Colombia ·2007 ·Español
Impreso ISBN 9789586705516 E-book ISBN 9789585156500

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Formatos

FormatoISBNRecordreferenceDOIAño
Impreso · ed. 2 9789586705516 SIMEHPRINTRN6Z732C937HX2YDHM59 2007
E-book · ed. 2 9789585156500 SIMEHEBOOKAE0H687G99A60J3C8GJA 2020

Sobre esta obra

Corría el año de 1536 cuando las múltiples comunidades indígenas asentadas en el piedemonte de la hoya del río Cauca (que aún tenía tal nombre) fueron testigos de la llegada de un grupo de españoles desde el sur y la parte alta de río Cauca. Recorriendo el valle, construyendo fuertes, estableciendo asientos con ceremonias y procedimientos inexplicables para los naturales, cabalgando en grandes bestias desconocidas, vencían y saqueaban las comunidades que hallaban en su camino o que se les resistían. Mostraban una insaciable sed por el metal amarrillo abundante en el territorio y con el que antepasados habían aprendido a construir aderezos y figuras ceremoniales, metal que ya era uno de los instrumentos de intercambio con otras comunidades y que el invasor llamaba oro.Desde el punto de vista del español, estas acciones no eran otra cosa que la expansión iniciada con el descubrimiento de un nuevo mundo en 1492 y que, después de tomar posesiones en el Caribe y en Panamá, los había llevado al Perú, el territorio de los incas. Desde allí hacia el norte, Sebastián de Belalcázar uno de los tenientes de Francisco Pizarro, había emprendido descubrimientos y conquistas que lo habían llevado a fundar la ciudad de Quito. Desde allí se inició un proceso de descubrimiento de tierras y fundación de ciudades que, con el tiempo, le serían reconocidas como territorio bajo su gobierno, con el nombre de Gobernación de Popayán. Los territorios más norteños, hacia los confines de ese valle, aledaños a un río que desde entonces se llamó La Vieja, serían los linderos con los territorios de otros conquistadores. Desde el punto de vista del español, estas acciones no eran otra cosa que la expansión iniciada con el descubrimiento de un nuevo mundo en 1492 y que, después de tomar posesiones en el Caribe y en Panamá, los había llevado al Perú, el territorio de los incas. Desde allí hacia el norte, Sebastián de Belalcázar uno de los tenientes de Francisco Pizarro, había emprendido descubrimientos y conquistas que lo habían llevado a fundar la ciudad de Quito. Desde allí se inició un proceso de descubrimiento de tierras y fundación de ciudades que, con el tiempo, le serían reconocidas como territorio bajo su gobierno, con el nombre de Gobernación de Popayán. Los territorios más norteños, hacia los confines de ese valle, aledaños a un río que desde entonces se llamó La Vieja, serían los linderos con los territorios de otros conquistadores.

Editorial

Universidad del Valle · Colombia

Año de publicación

2007

Idioma

Español

Acceso abierto