Bogotá a puño y letra
Correspondencia entre el vecino y el concejo sobre las condiciones urbanas de 1919 a 1929
Lena Império Hamburger
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Formatos
| Formato | ISBN | Recordreference | DOI | Año |
|---|---|---|---|---|
| Impreso · ed. 1 | 9789585050723 | SIMEHPRINTD4F2GEC31993491EJ49H | — | 2022 |
Sobre esta obra
El interés de esta investigación radica en la manera como hace uso de la correspondencia que intercambiaron los habitantes de los diferentes barrios -algunos de ellos recién creados y el Concejo de la ciudad para estudiar y explicar una parte del fenómeno del crecimiento urbano de Bogotá en la década de 1920. Desde finales del siglo XIX el barrio se había constituido en la nueva unidad de crecimiento espacial de la ciudad. La frontera de tierras urbanizables, que se incorporaron de facto al perímetro urbano, se amplió siguiendo las lógicas de los urbanizadores y especuladores más que la de las entidades encargadas de ordenar ese crecimiento. Ese proceso, incipiente al comienzo, adquirió un ritmo vertiginoso a partir de la década de 1920. Parafraseando a William Alonso se podría afirmar que Bogotá no solo estaba creciendo, estaba cambiando de estructura tanto en lo físico como en lo social.
Esta investigación hace, precisamente, la radiografía de esa situación y la reacción de los habitantes de los barrios más precarios ante ella. Algo que adquirió muchos matices pero que, no cabe duda, fue de lucha; una lucha por la inclusión y por aquello que los firmantes de las cartas reclamaban muchas veces como su derecho. Este aspecto que aborda la investigación es de especial interés porque insinúa el surgimiento de una nueva forma de ciudadanía que reclama según sus múltiples identidades: como electores, como contribuyentes, como miembros de un partido político, como parte de un gremio, pero, ante todo, como vecinos de un barrio y como ciudadanos sujetos de derechos, que es lo que esgrimen en sus argumentaciones. Sus peticiones están ancladas en las desigualdades espaciales y se apoyan en una lógica jurídica simple: todos los ciudadanos son iguales.
Luis Carlos Colón Llamas