Luvina Núm. 122
Numérica
Sandra Lorenzano; Carola Aikin; Aniela Rodríguez; Alejandro Magallanes; Eduardo Langagne; Carlos Amorales
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Formatos
| Formato | ISBN | Recordreference | DOI | Año |
|---|---|---|---|---|
| Impreso · ed. 1 | — | SIMEHPRINTEGD122531E1GFD32AB0I | — | 2026 |
| E-book · ed. 1 | — | SIMEHEBOOKFE61II5DC82JDEEH51G3 | — | 2026 |
Sobre esta obra
Desde tiempos inmemoriales ha existido en la imaginación humana la necesidad de conquistar el espacio físico a partir de la interiorización del cosmos, creando símbolos surgidos alrededor de la medición del tiempo en un doble propósito: el poder de repetición infinito de los ritmos temporales y la medición cíclica del devenir. ¿El resultado? Mitos que desarrollan historias para enfrentar por un lado el terror frente al tiempo que fluye y se termina y, por otro, la esperanza de triunfar sobre él. Es así que los cánones mitológicos de todas las civilizaciones reposan sobre la posibilidad de repetir el tiempo. En su libro Mito del eterno retorno, Mircea Eliade afirma que el ser humano no hace más que repetir el acto de la creación, a través de los calendarios religiosos en los que conmemora —en el espacio de un año— todas las fases cosmogónicas que tuvieron lugar en el origen. Entonces el tiempo toma una figura espacial circular, una medida geométrica. Las fases de la luna aparecen como la primera medida del tiempo; posteriormente aparecen los calendarios solares. Y de ahí nacen las cifras en que se traducen ritos y rituales. Según C. S. Peirce, las leyes de la naturaleza y las del espíritu se basan en los mismos principios: la unidad y la multiplicidad, la nada y el todo, el cero y el uno encarando el infinito; de ahí la sucesión numérica: números pares e impares, enteros, primos e irracionales. Bajo el principio de que toda entidad se rebasa a sí misma y tiende a situarse en contraposición con otra.
Las páginas de Luvina se abren como un caleidoscopio de relatos, poemas y ensayos que abordan el misterio de los números. Esas cifras que proceden del UNO o punto de origen y que conquistan el principio del ser, como lo quería Plotino, para llegar a definir la tan cara armonía, esa proporción matemática que sostiene el universo, según la definición de Pitágoras. El número acota y limita el caos, pero también lo desafía y puede llegar a ser ruptura del orden. Estos textos muestran que el arte es armonía y disonancia; estructura perceptiva y campo de tensión. Es proporción y vibración cromática. Experiencia visual, sensible, rítmica, lúdica y ontológica.