Universidad Nacional Autónoma de México
Estudios de psicología lingüística: el estilo oral, rítmico y mnemotécnico entre los verbo...
Estudios de psicología lingüística: el estilo oral, rítmico y mnemotécnico entre los verbo-motores
Marcel Jousse
Universidad Nacional Autónoma de México ·México ·2020 ·Español
Impreso ISBN 9786073031257
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Formatos
| Formato | ISBN | Recordreference | DOI | Año |
|---|---|---|---|---|
| Impreso · ed. 1 | 9786073031257 | SIMEHPRINTZHNHRCEFHCJAHHFA9ZK7 | — | 2020 |
Sobre esta obra
El estilo oral, se publicó originalmente en 1925, constituía el programa de trabajo que Jousse trazaba, en aquel momento, para su futura vida de investigador científico. El objeto de su pesquisa era el desarrollo de la expresión humana de acuerdo con sus diversos estilos, sus principios antropológicos fundamentales y sus procesos mórbidos de disociación y desvitalización a los que llamó la algebrosis de los signos y el pensamiento humano.
La obra representó un punto de partida para el futuro trabajo académico-científico, además fue el punto de llegada de un largo proceso de conformación del método psicofisiológico joussiano; el cual entroncaba desde el inicio con la tradición de estilo oral campesina de la que su autor formaba parte. Marcel Jousse se propuso estudiar la expresión humana de acuerdo con lo que denominaba estilos: el estilo corporal-global, el gestual-manual, el oral y el escrito; todos ellos caracterizan en su diferente énfasis, distintos modos de la comunicación y de la interacción del hombre con el medio social y natural del que forma parte.
Por esta vía, la obra trascendió del campo específico de la llamada “literatura oral” —denominación que en términos joussianos resultaría contradictoria en sus términos—, para ingresar de pleno al campo general de la antropología. Basándose en ejemplos selectos de la composición y la recitación tradicionales, especialmente en lenguas semíticas del Oriente medio y de África, pero también en recitativos en otros idiomas orientales, así como en griego, latín y otras lenguas indoeuropeas.
Expone una teoría corporeizada del lenguaje humano en su etapa o modalidad ágrafa, basada en la primacía simbólica del gesto antropológico, —que posee sus propios ritmos y toda la plasticidad expresiva del movimiento corporal—, por sobre cualquier otro modo de significación gráfica, verbal o escrita. Para Jousse el lenguaje hablado es una forma especializada de la gestualidad, un mecanismo hecho de gestos proposicionales internalizados que se exteriorizan a través de un tipo especial de signos; los lexemas y palabras a los que llama gestos laríngeo-bucales. Así pues, en esta perspectiva, las palabras y los discursos no son otra cosa que movimientos expresivos o gestos del muy sutil y especializado aparato fonador humano.
En su aspecto interno, el lenguaje atesora la experiencia vivida, la enseñanza que las interacciones del hombre con su medio van dejando en cada cuerpo individual y en cada colectivo social. Esta experiencia se registra a partir del mecanismo analógico o metafórico que, más adelante, denominará la ley antropológica del Mimismo.
La obra representó un punto de partida para el futuro trabajo académico-científico, además fue el punto de llegada de un largo proceso de conformación del método psicofisiológico joussiano; el cual entroncaba desde el inicio con la tradición de estilo oral campesina de la que su autor formaba parte. Marcel Jousse se propuso estudiar la expresión humana de acuerdo con lo que denominaba estilos: el estilo corporal-global, el gestual-manual, el oral y el escrito; todos ellos caracterizan en su diferente énfasis, distintos modos de la comunicación y de la interacción del hombre con el medio social y natural del que forma parte.
Por esta vía, la obra trascendió del campo específico de la llamada “literatura oral” —denominación que en términos joussianos resultaría contradictoria en sus términos—, para ingresar de pleno al campo general de la antropología. Basándose en ejemplos selectos de la composición y la recitación tradicionales, especialmente en lenguas semíticas del Oriente medio y de África, pero también en recitativos en otros idiomas orientales, así como en griego, latín y otras lenguas indoeuropeas.
Expone una teoría corporeizada del lenguaje humano en su etapa o modalidad ágrafa, basada en la primacía simbólica del gesto antropológico, —que posee sus propios ritmos y toda la plasticidad expresiva del movimiento corporal—, por sobre cualquier otro modo de significación gráfica, verbal o escrita. Para Jousse el lenguaje hablado es una forma especializada de la gestualidad, un mecanismo hecho de gestos proposicionales internalizados que se exteriorizan a través de un tipo especial de signos; los lexemas y palabras a los que llama gestos laríngeo-bucales. Así pues, en esta perspectiva, las palabras y los discursos no son otra cosa que movimientos expresivos o gestos del muy sutil y especializado aparato fonador humano.
En su aspecto interno, el lenguaje atesora la experiencia vivida, la enseñanza que las interacciones del hombre con su medio van dejando en cada cuerpo individual y en cada colectivo social. Esta experiencia se registra a partir del mecanismo analógico o metafórico que, más adelante, denominará la ley antropológica del Mimismo.