Departamento de Publicaciones Universidad Externado de Colombia
Silencios y disputas en la historia de hispanoamérica
Silencios y disputas en la historia de hispanoamérica
Antonio Annino
Departamento de Publicaciones Universidad Externado de Colombia ·Colombia ·2014 ·Español
Impreso ISBN 9789587587456
Licencia de minería de texto y datos
Esta publicación no tiene una declaración de licencia TDM (minería de texto y datos) registrada. La editorial titular puede declararla desde su cuenta en SIMEH; quedará publicada aquí con fecha y hora certificadas.
Formatos
| Formato | ISBN | Recordreference | DOI | Año |
|---|---|---|---|---|
| Impreso | 9789587587456 | SIMEHPRINTF29HEDDCAGI941735ACI | — | 2014 |
Sobre esta obra
Desde siempre, las emancipaciones fueron pensadas,
representadas y contadas como el proceso que derrumbó al imperio hispánico, la
causa prima que puso fin a la larga «decadencia» de la Monarquía Católica.
Hubo, por supuesto, muchas lecturas del evento y no pocas disputas. Sin
embargo, el esquema básico no cambió: las emancipaciones de las «naciones» del
imperio lograron lo que las potencias europeas no habían conseguido. Esta
mirada suponía, en primer lugar, la existencia previa de unas «naciones»
hispanoamericanas y, en segundo lugar, que la quiebra del imperio y de la
monarquía se habría producido desde «afuera» de la Península. Según este
relato las Indias destruyeron a España. Nótese que todavía en nuestros días
este relato sobrevive en la historiografía peninsular que considera a América
precisamente en estos términos.
Hoy la cuestión se piensa de manera totalmente opuesta: fue la devastadora crisis desencadenada por las noches de Bayona en marzo de 1808 -.:la entrega de la monarquía a Napoleón- la que quebró al imperio al desencadenar a su vez un largo proceso de disolución que dio origen a las independencias. Las emancipaciones se consideran de esta manera como el efecto y no como la causa de la quiebra de la Monarquía Católica. Este cambio copernicano de perspectiva abrió una enorme brecha en la historiografía: Muchos mitos alimentados en el siglo XX por los nacionalismos hispanoamericanos, y por el mismo nacionalismo peninsular, se vinieron abajo con él.
Cómo se llegó lentamente a este cambio historiográfico no es fácil de explicar, y no es este el lugar para tratar una cuestión de tal envergadura. No cabe duda, por ejemplo, que el concepto mismo de «nación» sufrió una revisión radical en la cultura internacional. Lo mismo se podría decir del paradigma de las «revoluciones atlánticas». Hubo quien -como Francois-Xavier Guerra- expuso que en todo el orbe hispánico se dio un «ciclo de revoluciones», cuya originalidad las hace poco comparables con las demás.
Al mismo tiempo, la amplitud del cambio planteó una cantidad de preguntas nuevas, abrió nuevas disputas, y sacó de la oscuridad muchos silencios historiográficos que hoy necesitan ser rescatados.
Hoy la cuestión se piensa de manera totalmente opuesta: fue la devastadora crisis desencadenada por las noches de Bayona en marzo de 1808 -.:la entrega de la monarquía a Napoleón- la que quebró al imperio al desencadenar a su vez un largo proceso de disolución que dio origen a las independencias. Las emancipaciones se consideran de esta manera como el efecto y no como la causa de la quiebra de la Monarquía Católica. Este cambio copernicano de perspectiva abrió una enorme brecha en la historiografía: Muchos mitos alimentados en el siglo XX por los nacionalismos hispanoamericanos, y por el mismo nacionalismo peninsular, se vinieron abajo con él.
Cómo se llegó lentamente a este cambio historiográfico no es fácil de explicar, y no es este el lugar para tratar una cuestión de tal envergadura. No cabe duda, por ejemplo, que el concepto mismo de «nación» sufrió una revisión radical en la cultura internacional. Lo mismo se podría decir del paradigma de las «revoluciones atlánticas». Hubo quien -como Francois-Xavier Guerra- expuso que en todo el orbe hispánico se dio un «ciclo de revoluciones», cuya originalidad las hace poco comparables con las demás.
Al mismo tiempo, la amplitud del cambio planteó una cantidad de preguntas nuevas, abrió nuevas disputas, y sacó de la oscuridad muchos silencios historiográficos que hoy necesitan ser rescatados.