Luvina Núm. 63
Contraensayo
Vivian Abenshushan; Guadalupe Nettel; Verónica Gerber Bicecci; Saúl Hernández; Fausto Alzati Fernández; Guillermo Espinosa Estrada
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Formatos
| Formato | ISBN | Recordreference | DOI | Año |
|---|---|---|---|---|
| E-book · ed. 1 | — | SIMEHEBOOK84HH6CDEJ5CEHE4EB222 | — | 2011 |
Sobre esta obra
Lo indispensable y lo arbitrario. Unir ambos cabos de la realidad es una de las empresas más difíciles que la literatura se impone, además de volver familiar, habitable, un territorio ajeno y fronterizo. Históricamente, cada género literario ha tenido su espacio, su nombre y sus límites, ¿y lo demás?, ¿y todo lo otro? Cada nueva forma surgida de esa transacción entre la realidad y su frontera, al cabo del tiempo se estandariza, se congela, se vuelve parte de la costumbre hueca y sin sentido. Pierde su significación.
En esta edición, Luvina rinde homenaje a un género que levó las amarras al lenguaje permitiéndole la incorrección, es decir, la búsqueda permanente. Lo bajó a la calle desde lo privado y doméstico, desde el yo más hondo y menos grandilocuente. Montaigne se dio a la tarea de arar esta parcela donde el lenguaje logra permanecer virgen, simple, natural y ordinario. Y siempre vivo. Una especie de manantial del sentido, donde se puede vivir con la libertad de las primeras leyes de la naturaleza. “Así, lector”, dice en la introducción a sus Ensayos, “soy yo mismo la materia de mi libro. Adiós entonces; de Montaigne, el primero de marzo de mil quinientos ochenta”.
En este número, Luvina publica una muestra de ensayistas jóvenes mexicanos que logran izar sus ensayos sitiados por el ruido, el sinsentido y la mercadotecnia. Plumas que demuestran cuán vigente y necesario es este género híbrido, descontextualizado, que funciona como un germinar desde la oscuridad ciega hasta la metamorfosis de su nombrar propio, en el límite de sus posibilidades. Y con ellos viene una poesía y una narrativa que, como signos totales, se lanzan también hacia los bordes de sí mismos, en este afán de conservar su vitalidad y su centro.
De esta misma periferia que contextualiza y vuelve a nombrar, Rafael del Río trae a la página las sombras y sus delicados perímetros, en una serie de imágenes sobre lo inconmensurable, incoherente, insospechado y trágico de la realidad fronteriza de Tijuana. Tan contundente que nos lleva hacia una pendiente secreta del lenguaje.