Movilización y pandemia en Cali
Control estatal y retóricas mediáticas del miedo
José Fernando Sánchez Salcedo
Licencia de minería de texto y datos
Declarado por la editorial el 17 septiembre 2026 a las 15:37:50 UTC
El titular de derechos se reserva expresamente sus derechos de reproducción, extracción y reutilización para fines de minería de textos y datos (TDM) y de entrenamiento de modelos de inteligencia artificial, de conformidad con el Art. 4(3) de la Directiva (UE) 2019/790, el Art. 53(1)(c) del Reglamento (UE) 2024/1689 (AI Act), el Art. 13 del Acuerdo ADPIC/TRIPS de la OMC, la Decisión Andina 351 de 1993 y las leyes nacionales aplicables en los territorios de residencia del titular, de realización de la reproducción y/o comercialización del Large Language Model u otro tipo de IA resultante.
Esta reserva cubre toda reproducción digital de la obra con independencia del soporte de la copia de origen (impreso o digital) y es efectiva desde la fecha certificada de esta declaración.
En América Latina, donde no existe excepción legal para el entrenamiento de IA, esta declaración constituye evidencia pública de que el titular no ha otorgado autorización. En la Unión Europea, activa la reserva máquina-legible exigida por el Art. 4(3) CDSM y el Art. 53(1)(c) AI Act. En Estados Unidos, señaliza la existencia de un mercado de licencias TDM a efectos del factor 4 del análisis de fair use.
Cualquier uso de la obra para los fines aquí reservados requiere autorización previa y expresa del titular de derechos.
Sello de integridad
Declaración selladaLa declaración fue sellada ante una autoridad de sellado de tiempo independiente (RFC 3161) y su contenido identificado con ISCC (ISO 24138): cualquier tercero puede verificar que existía en esa fecha y que no ha sido alterada. Descargar evidencia criptográfica (.tsr) · ¿Cómo se verifica?
Formatos
| Formato | ISBN | Recordreference | DOI | Año |
|---|---|---|---|---|
| E-book · ed. 1 | 9786287617575 | SIMEHEBOOK91E5B2HCEADIDB45IDJ8 | 10.25100/peu.781 | 2023 |
Sobre esta obra
Los acontecimientos que se llevaron a cabo la noche del 21 de noviembre de 2019 en Cali, así como las medidas tomadas por la administración municipal para hacer frente a la pandemia en el 2020, constituyen una interesante oportunidad para entender el modo como operan las instituciones, las organizaciones sociales y los individuos para enfrentar eventos emergentes e inesperados.
En ambos eventos converge una retórica del miedo que despliegan varios actores e instituciones, principalmente el Estado y los medios de comunicación con el propósito de definir, explicar e intervenir ambos acontecimientos. En el caso específico del Estado, el miedo se convierte en un instrumento de control y regulación que se manifiesta en el uso de mecanismos de contención, ya sea de la movilización social o de la pandemia. Para ello, introduce una serie de herramientas legales como el toque de queda y el despliegue de la fuerza pública. Suma a estas estrategias, dispositivos simbólicos, para eso se vale del uso de tecnologías (aplicaciones), datos estadísticos, saberes expertos y propaganda, que difunde a partir de sus propios medios y redes sociales o mediante los medios de comunicación.
Los medios de comunicación y las redes sociales, por su parte, parecen haber fungido como catalizadores de ambos eventos, pues recogieron las percepciones de diferentes actores, aunque privilegiando el punto de vista del gobierno, políticos y en el caso de la pandemia, personal de la salud. Sin embargo, tuvieron también una importante función de difusión del miedo, pues saturaron pantallas y redes con discursos muchas veces polarizados, cuya función era, al parecer, impartir temor, con un mismo objetivo en los dos casos: que las personas no se movilizaran, no se movieran de sus casas, por los peligros que esto suponía para la vida de las personas y por el mantenimiento de las instituciones democráticas.
Paradójicamente, a pesar de las estrategias implementadas por el Estado para controlar y regular y de los medios, para divulgar los miedos y las percepciones de actores institucionales y líderes de opinión, en ambos casos fue evidente la debilidad del Estado y de las instituciones mediáticas para enfrentar dichas situaciones y darles una salida adecuada a ambos problemas. Quizás esto sea una muestra más de la pérdida de confianza de los ciudadanos frente a las instituciones y por el ende, el agotamiento de una forma de gobernabilidad sorda y autorreferida que poco confía en los ciudadanos y en su capacidad para enfrentar problemas.