Arcelia Ramírez, así es la vida
Roberto Fiesco
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Sobre esta obra
Su rostro y su actoralidad son ineludibles cuando se habla de la historia del espectáculo nacional de los últimos treinta años, porque ella ha transitado con igual fortuna en el cine, el teatro, la televisión, e incluso en la radio, interpretando personajes inolvidables que han marcado a diversas generaciones. No hay, entre el público y la crítica, quien no la considere como una de las actrices señeras y de mayor versatilidad y compromiso en nuestro medio.
Estudió en el Centro Universitario de Teatro de la UNAM, donde se encontró con una generación de brillantes actrices que, hasta hoy, es conocida como la de “las sabias”, por aquella célebre puesta en escena de José Caballero y Lorena Maza sobre Las mujeres sabias (1990), de Molière, con la que el grupo recorriera prácticamente todo el país.
Aún estudiante, comenzó a trabajar en el cine, acompañando las primeras obras de una promoción de cineastas, egresados de las escuelas oficiales de cine, que debutaron en el largometraje teniéndola a ella como protagonista, en cintas como El secreto de Romelia (1988), dirigida por Busi Cortés, o La mujer de Benjamín (1990), de Carlos Carrera, hoy clásicas de aquel periodo bautizado por el estado como el Nuevo cine mexicano, donde ella participó también en Ciudad de ciegos (Alberto Cortés, 1990) y en la célebre Como agua para chocolate (Alfonso Arau, 1991).