Universidad Pontificia Bolivariana
O sensus pulchrum: chave da relaçâo com o Absoluto
O sensus pulchrum: chave da relaçâo com o Absoluto
Juliane Vesconcelos Almeida Campos
Universidad Pontificia Bolivariana ·Colombia ·2014
Impreso ISBN 9789587641295
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Formatos
| Formato | ISBN | Recordreference | DOI | Año |
|---|---|---|---|---|
| Impreso | 9789587641295 | SIMEHPRINT7XVG96WL8PC29DAXUGF3 | — | 2014 |
Sobre esta obra
En la fragmentación de la realidad del mundo postmoderno, el ser se ha quedado leve y la unidad, verdad, bondad y belleza de la entidad fueron sustituidas por la disgregación, donde nada es verdad, ni está bien o mal, habiendo sido la belleza estetizada. Sin embargo, ni el egoísmo o el individualismo de la actualidad hicieron que el hombre perdiera su capacidad de admiración, poniendo en relieve el papel de la belleza, lenguaje universal y trascendental del ser. El sensus esse, inherente al propio ser del hombre, en la percepción de la cosa y en el conocimiento de la realidad, manifiesta poseer una "filosofía natural", la sindéresis de la razón, que le da la capacidad de buscar lo más perfecto, con sed de infinito, ya intuir la belleza de todas las cosas, por el sensus pulchrum, por el hecho de ser ésta el esplendor de la verdad y del bien de todos los seres.
A partir de ahí, en la contemplación de la belleza, lo visible remite al invisible, y se inicia un proceso metafísico y estético, por el asombro y el maravillamiento, llamando el ser del hombre a la trascendencia. Y, en una dimensión anagógica y soteriológica, la belleza abre el alma al misterio, al relacionamiento con el Ser Absoluto y Belleza en sí misma, que en el sentido cristiano es el propio Dios creador. Al buscar la belleza, el sensus pulchrum busca al Absoluto, para con Él relacionarse y unirse, encontrando el sentido teleológico de sí mismo.
A partir de ahí, en la contemplación de la belleza, lo visible remite al invisible, y se inicia un proceso metafísico y estético, por el asombro y el maravillamiento, llamando el ser del hombre a la trascendencia. Y, en una dimensión anagógica y soteriológica, la belleza abre el alma al misterio, al relacionamiento con el Ser Absoluto y Belleza en sí misma, que en el sentido cristiano es el propio Dios creador. Al buscar la belleza, el sensus pulchrum busca al Absoluto, para con Él relacionarse y unirse, encontrando el sentido teleológico de sí mismo.