El Maestro Inventor
Simón Rodríguez
Walter Omar Kohan; Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez UNESR
Licencia de minería de texto y datos
Esta publicación no tiene una declaración de licencia TDM (minería de texto y datos) registrada. La editorial titular puede declararla desde su cuenta en SIMEH; quedará publicada aquí con fecha y hora certificadas.
Formatos
| Formato | ISBN | Recordreference | DOI | Año |
|---|---|---|---|---|
| E-book | 9789801276869 | SIMEHEBOOK31FB18AIEHF7GDBI37J5 | — | 2015 |
Sobre esta obra
De Simón Rodríguez pudiésemos decir que es el ensayar como desafío. Una práctica del atreverse a pensar, a imaginar, a soñar sin miedos, sin tapujos, con yerros sí, con éxitos parciales también, muchos fracasos, y, otra vez, de vuelta al camino del ensayo. El ensayo en él es trocha, que se abre y se cierra de continuo, de finitud sin muerte, de inicio, reinicio, para seguir viviendo, para seguir andando hacia un final que es un volver a empezar, un nuevo comienzo. Rodríguez el trotamundos, el de la errancia eterna, que llega a ser el que se es desde el atreverse a experimentar el pensar, el inventar, valga decir, filosofar y enseñar como expresiones de un maestro y filósofo o un filósofo por maestro. Aquel de la palabra viva, pura irreverencia, pura iconoclasia en el andar, en el hablar, en su praxis política. Palabra a viva voz en su trajinar por Europa, en su viajar de formación; y, más tarde, escrita para dirigirse a las generaciones futuras, acompañada del, irónico e irreverente, permiso a sus contemporáneos, especialmente a aquellos que nunca le comprendieron. Ese desafío del Samuel Robinson convertido en Rodríguez es aceptado por Walter Kohan, filósofo y pedagogo, para atreverse a pensar, a ensayar tras de él, junto a él y de camino con él. En un ensayar con el ancla en América, en Nuestra América diría Martí años más tarde. Ensayar en un intento siempre de ser originales, como lo establecía el maestro de Bolívar, porque originales, pregonaba, son todas las cosas en América. El libro El maestro inventor. Simón Rodríguez es una entrega de un acercarse y relacionarse con la vida y la obra del filósofo, que lleva ya varios años. Acercamiento que se volcó en un conocimiento, en una búsqueda para hacer un cuerpo a cuerpo con el Sócrates de Caracas, como así le llamara en su momento, con el Sócrates de Nuestra América, diríamos nosotros. Esta obra, pudiera ser calificada, como un estudio más sobre Rodríguez. Sin embargo, también puede afirmarse que tiene sus particularidades volcadas en un experimentar propio, distinto, original. Un Rodríguez en tono y ritmo de Kohan.
Un Rodríguez a quien hace hablar y andar de nuevo y va a su zaga para reaprender sus pasos, para interpretarlos en tonos distintos, desde la sapiencia de un intérprete y con el sabor de las musas filosóficas actuales. El Rodríguez de Kohan toca núcleos del maestro errante para entonar su errancia, su nomadismo, su irreverencia y su perpetua iconoclasia. En este Rodríguez se siente un caminante que se hace y se deshace en proyectos, que reinicia su finitud en su nuevo camino, en empresas educativas liberadoras, populares, valga decir, políticas. Un Rodríguez múltiple, caleidoscópico, que llega, toca y trastoca y luego se marcha; en una eterna búsqueda por formar el hombre nuevo, el nuevo repúblico para las nuevas repúblicas. Un visionario que se abre y se forma en los caminos que hace y transita. Un viajero eterno del tiempo y su circunstancia. El libro El maestro inventor es así biografía, narración y mimesis. Un recorrido del pensar en el contrapunto de lo biográfico sin contagio de crónica de fechas. Una biografía viva que va tejiendo la narración para alcanzar la identidad de un personaje, de un filósofo originalísimo, en la juntura de su escritura y de sus cartas. El Rodríguez de Kohan es el errante que hace del pensar un proyecto inacabado. Y así vida y obra son interpretadas desde las notas de un pensar que comienza siempre, que nace y renace siempre, que finaliza cuando empieza un nuevo ensayo, que finaliza y empieza cuando en cada error se da inicio a un nuevo invento. Caminos de ida y vuelta, ensayos que se recrean constantemente en ejercicios de finitud. Errancia a sabiendas de lo que no se tiene, de lo que no hay certeza, del error que hace inventar, que hace soñar de camino a Nuestra América.